Galeano, en la hora del adiós

La muerte de Eduardo Galeano ha resonado en medios de todo el mundo, que le dedican obituarios y artículos de opinión. En España, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Argentina, se recuerda al autor de un libro que marcó una época y a toda una generación, y al hombre que fue mucho más que eso. Subrayamos en naranja las palabras del autor.

“Molde de todos los escritores comprometidos”, titula un poco grandilocuentemente El Mundo. De lo mejor que hemos leído, el perfil de Cristina Peri Rossi, en el que cuenta que Galeano sufrió un gran desengaño amoroso a los veinte años, al abandonarle su mujer –tupamara- llevándose consigo a una hija pequeña.

También en El Mundo, Vicente Romero nos acerca la singular manera de hablar que tenía el autor:

“Eduardo Galeano hablaba despacio, sopesando cada palabra. Manejaba primorosamente las pausas, buscaba la complicidad de sus interlocutores con la mirada, y subrayaba sus expresiones con gestos mínimos y sonrisas sutiles. Acostumbrado a corregirse sin piedad y a reescribir sus textos casi obsesivamente, contaba las cosas casi como si dictara, sabedor de que su forma de expresarse resultaba seductora”.

Romero cuenta que el Pepe Mujica visitó a Galeano poco antes de su muerte (también lo hizo hace unos meses Evo Morales). Recuerda el genial sueño de Helena, la compañera del escritor , que dio origen al relato ‘Los hijos de los días’:

“Estábamos en la cola de un aeropuerto y cada pasajero llevaba una almohada. Había que pasar las almohadas por una máquina que leía los sueños de quienes habían dormido en ellas, y averiguaba si eran peligrosos”.

En su cuenta de Twitter, abandonada en 2010, encontramos tweets tan lúcidos como éstos:

“En la época del esplendor democrático de Atenas, una persona de cada diez tenía derechos ciudadanos. Las otras nueve, nada…”

“…veinticinco siglos después, es evidente que los griegos eran generosos”.

El País de Madrid también dedica una noticia a algunas de las frases más celebres del escritor uruguayo:

“En el siglo XX la mitad del mundo sacrificó la justicia en nombre de la libertad y la otra sacrificó la libertad en nombre de la justicia y en el siglo XXI sacrificamos las dos en nombre de la Globalización”

Y vemos que era una persona de una honestidad demoledora:

Cuarenta años después, Galeano confiesa que no leería nuevamente su libro más exitoso. “No sería capaz de leerlo de nuevo. Caería desmayado”. Así lo dijo durante una visita a Brasil el mes pasado, donde participó en la Segunda Bienal del Libro en Brasilia, realizada entre el 11 y el 21 de abril pasados. “Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridísima. Mi físico no aguantaría. Sería ingresado al hospital”, dijo el autor, de 73 años, en una rueda de prensa recogida por Agencia Brasil y el blog Socialista Morena.

“No me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para mí, está superada”.

Influente escritor uruguayo” titula el Washington Post, que adjudica a Galeano esta cita:

“Power is like a violin”,he once noted. “It is held by the left hand and played by the right.”

En otra noticia, el Washington Post recoge algunas perlas de Galeano:

Sobre Bahía de Cochinos

“The dispossessed and evicted owners of Cuba declared from Miami that they were ready to die fighting for devolution, against revolution (…) The US government believed them, and their intelligence services once again proved themselves unworthy of the name”.

Imaginando una invasión Iraquí de los Estados Unidos:

“On March 20 in the year 2003, Iraq’s air force bombed the United States.

On the heels of the bombs, Iraqi troops invaded U.S. soil.

There was collateral damage. Many civilians, most of them women and children, were killed or maimed. No one knows how many, because tradition dictates tabulating the losses suffered by invading troops and prohibits counting victims among the invaded population.

The war was inevitable. The security of Iraq and of all humanity was threatened by the weapons of mass destruction stockpiled in United States arsenals.

There was no basis, however, to the insidious rumors suggesting that Iraq intended to keep all the oil in Alaska”.

Varios medios utilizan el adjetivo “canónico” para referirse a las Venas Abiertas de América Latina, entre ellos el NYT, que ofrece el que quizá sea el perfil más completo de todos los que he consultado.

« Prose brûlante, toujours à fleur d’indignation » dice Le Monde, que también recuerda que Galeano siguió con interés el movimiento de los Indignados:

Eduardo Galeano n’avait jamais perdu la flamme, s’enthousiasmant en 2011 pour le mouvement des Indignés, en Espagne, rassemblé à la Puerta des Sol, à Madrid, qui était pour lui, disait-il, une « injection de vitamine E, pour “Espérance” »

The Guardian:

In 2013, speaking to the Guardian about his latest book, Children of the Days, Galeano detailed a world where power and wealth were becoming increasingly concentrated in the hands of a few, weaving in examples from the 15th century to the present day. “History never really says goodbye,” he said at the time. “History says, see you later.”

También Maradona ha tenido palabras de despedida para Galeano, que en su día definió así al Pelusa:

“Un Dios sucio, que se nos parece: mujeriego, parlanchín, borrachín, tragón, irresponsable, mentiroso, fanfarrón, pero los dioses por muy humanos que sean no se jubilan”.

“Y a la hora del adiós a las canchas, Maradona no pudo volver a la anónima multitud de la que venía, la exitoína, es una droga mucho más devastadora que la cocaína aunque no la delatan los análisis de sangre y de orina”.

El futbolista del Barça y de la selección argentina Javier Mascherano ha mostrado sus respetos en Twitter recordando una cita del autor:

“Era un jugador brillante, el mejor del mundo… cuando estaba soñando. Cuando despertaba tenía piernas de madera. Entonces decidí ser escritor”.

Galeano, gran amante del fútbol, también era muy crítico con el mundo que rodea al balón:

“La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí”.

Por eso tal vez elogió a Messi:

“No perdió la alegría de jugar por el simple hecho de jugar”.

MARCA también recuerda la pasión por el fútbol de Galeano, autor del ensayo “El fútbol a sol y sombra”

El Diario La Nación de Argentina recoge la última entrevista realizada al escritor Uruguayo en 2013.

Clarín:

“Yo creo que la función del escritor consiste en ayudar a mirar”, dijo Galeano en 1986.

“Las historias vinieron a mí, fueron generosas conmigo. Toc, toc, me golpearon en el hombro y en la espalda y me dijeron: cuéntame, que vale la pena“.

Descanse en paz.

Foto: El escritor, en la presentación de su libro “Los hijos de los días” en San Sebastián en 2012 (DonostiaKultura en Flickr).
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